Breve historia de la Informática

En la Prehistoria, los antiguos pobladores utilizaban, a su manera, rudimentarias máquinas de cálculo. Por las mañanas, cuando sacaban a apacentar sus rebaños de mamuts, cada vez que salía uno de la cerca donde tenían el ganado, apilaban una piedra sobre otra, hasta que salía el último. Por la noche, metían todos los animales y movían las piedras, apilándolas en otro lado. Así comprobaban si se les había extraviado alguno o tenían alguno más. Eran las primeras máquinas de razonar. Posteriormente apareció el ábaco y así, poco a poco, fueron apareciendo artilugios matemáticos de cómputo cada vez más complejos hasta nuestra época.

historia informática

 

Ya en el siglo XX empezó a destacar, como siempre, en las Universidades, un nuevo método de cálculo que fue llamado Informática. La Informática se desarrolla como cálculo apoyado por máquinas, que hacían más rápidas y seguras las operaciones muy complejas que había que realizar. Allá por los años mil novecientos cincuenta y tantos, un señor, marino de profesión, fue enviado con otras personas a EE.UU. a prepararse y traer cinco barcos de guerra a los que llamaron “Los Cinco Latinos”. Le trajo a su hijo una calculadora ¡lo nunca visto! Fue la sensación en todo el colegio y parte de la ciudad donde vivíamos. Lo increíble del paso del tiempo es que con esta calculadora solo se podían realizar operaciones que ahora consideramos demasiado básicas, tales como sumas, restas, multiplicaciones y divisiones. Aquello era Informática en sus bases.

Más tarde, ya por la década de los setenta, la Informática empezó a hacer sus pinos en las empresas. Las más adelantadas a su tiempo empezaron con equipos de transmisión y recepción de datos. Durante la tarde, se enviaban datos, programas, etc. a una velocidad muy lenta hacia un ordenador central para su ejecución. Por la noche, y a través de una impresora de carro rudimentaria, se recibían las respuestas de lo que se había enviado y ejecutado a una velocidad de una línea cada 10 minutos. Si había algún error en los datos o en los programas enviados, ¡oh no, vuelta a empezar! Todo el mundo se acostumbraba a tiempos de espera largos y mientras tanto se hacían otras cosas.

Más tarde se podían alquilar equipos independientes que tenían vida propia y se componían de varios elementos: una Unidad Central de Proceso (UCP), una impresora, un lector de fichas y dos unidades de disco muy pequeños en capacidad y muy aparatosos en tamaño. La UCP era tan grande que para poder meterla por la puerta de alguna empresa hubo que romper la puerta a martillazos. En alguna otra empresa, además de las puertas, incluso desmontaron todas las barandillas de las escaleras porque no entraban estos enormes procesadores. Lo mismo ocurrió enla NASA y se ha incluido de forma cómica y anecdótica en la película “Hidden Figures” de Theodore Melfi (2016).

 

 

Estas cosas ocurrían en la vida real. Es sorprendente cuando se compara por ejemplo con el espacio que ocupa la última generación de procesadores de Intel de 4 núcleos (42x28mm). La U.C.P. en su época, además de las limitaciones de espacio, disponía de muy pocos recursos de memoria y sólo podía ejecutar un trabajo de forma simultánea.

Respecto a los lenguajes de programación, se trabajaba principalmente con dos lenguajes: un lenguaje que servía para generar informes (Report Program Generator – R.P.G.) y Fortran (The IBM Mathematical Formula Translating System). Sólo tres personas conocían el lenguaje Fortran en ese momento en España (entre ellos yo…) y costaba casi tres meses poder resolver una integral. ¡Es increíble que Google te la pueda resolver ahora en varios milisegundos!

Dos personas se dedicaban a tiempo completo a “perforar” en unas tarjetas los datos de entrada de los procesos y los programas que más tarde serían procesados, introduciendo las tarjetas en sus correspondientes ranuras o “slots”. El consumo de papel era enorme, se iba apilando en las empresas y periódicamente se vendía. Con el beneficio de las ventas, frecuentemente el personal organizaba una opípara y festiva comida ¡Siempre había una buena excusa para celebrar alrededor de una buena mesa!

También sorprende echar la vista atrás y darse cuenta de que ésta fue una de las razones del fracaso de muchas pequeñas empresas que nacieron para dar servicios relacionados con la Informática. Los enormes costes y desembolsos que implicaban, llevaban a la quiebra a las nuevas empresas que se habían metido en el mundillo con gran alegría inicial. Morir por un gasto excesivo en papel, esto es algo impensable ahora en esta época digitalizada y sin papel.

Los tiempos cambiaban rápido, ya en la década de los ochenta, las U.C.P. disponían de mucha más memoria y llegó el diskette con su lector de diskette que sustituyó la fase de perforaciones. Esto constituyó una gran revolución. De repente se disponía de dos unidades de disco con capacidad muy superior y se podían ejecutar varias tareas a la vez. El multiproceso entraba en nuestras vidas, y desde entonces se ha hecho imprescindible, queremos cada vez más. Los programadores disponían de sus propias “disqueteras”, por lo que el trabajo se desarrollaba de manera más eficiente. Con esta revolución llegó un nuevo idioma informático orientado a la gestión: el Cobol.

A nivel empresarial, el cambio continuaba imparable y cuando las “disqueteras” se reemplazaron por terminales conectados a una super unidad central de proceso, se consiguió mejorar los costes y sobre todo, las prestaciones, que eran infinitamente superiores. La U.C.P. disponía de cinco particiones de trabajo, es decir, se podían realizar cinco tareas en paralelo. El papel fue relegado a su mínima expresión. Los entornos informáticos se acercaban al supuesto “tiempo real”, todos los departamentos disponían de sus propios terminales y disponían de forma instantánea de la información que les interesaba. Se dotó al equipo de una gran mesa de dibujo (plotter) con lo que cualquier plano se obtenía de inmediato, facilitando muchísimo toda la gestión técnica. Todo ello gracias a la Informática.

De entonces a nuestros días, ha llovido mucho. Los ordenadores personales arrancaron con procesadores poco potentes y memoria de almacenamiento reducida pero la tecnología ha evolucionado rápidamente en respuesta a las necesidades cada vez mayores de rapidez y gran almacenamiento local. El sueño hecho realidad y el exponente último de la modernidad y vanguardia tecnológica es cuando eres capaz de tenerlo todo en un pequeño dispositivo móvil, lleno de opciones, con cámara, subirte a una nube y almacenar allí todo lo que quieras y poder acceder a esta información desde cualquier sitio en cualquier momento. Cada segundo que pasa, aparece una nueva “App” (en mi época se le llamaba un nuevo “Programa Informático”), lo cual me hace sonreír y me provoca cierto vértigo. Vértigo porque no alcanzamos a seguir todos los cambios, no nos da tiempo a asimilarlos, me descargo la nueva APP y en dos segundos tengo una nueva y mejor…ups…ups…este APPgobio no es porque yo sea un señor de cierta edad, sino porque a ciertas edades se viven los momentos de ocio a una frecuencia desincronizada del ritmo frenético de desarrollo mundial.

Se le puede llamar madurez, prudencia o estabilidad, depende. Se valora el tiempo de otra manera y se concentran los intereses. Es necesario disponer de filtros, filtros que se encarguen de seleccionar entre tanto desenfreno tecnológico, quedarnos con lo mejor, con lo más importante y útil para adaptarlo a nosotros.

A través de este blog, me gustaría mostraros cómo desenvolverse en el mundo actual de los ordenadores y móviles, con ejemplos sencillos: usar un navegador, leer la prensa, abrir un perfil en Facebook, obtener una cuenta de email, abrirse una cuenta en Twitter, en fin…al fin ha llegado…“la Informática para COOLDYS”

 

Carlos Morales Sánchez

Nacido en Cartagena, Carlos es un Ingeniero Técnico de Minas que formó parte durante su carrera profesional de los primeros grupos de élite de la informática en España capaces de programar en Clipper y Fortran. A sus 74 años de edad muy COOLDYS y ya retirado, sigue los cambios tecnológicos muy de cerca. Entre sus actividades cotidianas preferidas se encuentra el running, además de la informática y las matemáticas. Realiza diariamente entre 6 y 8 km para mantenerse en forma.

 

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