El poder de la música

Cuando me preguntaron si quería colaborar con Cooldys para hablar acerca de música, me gustó mucho la idea. Como profesor de música, son tantos los beneficios que me ha aportado y he visto que ha aportado a otros que no sé por dónde empezar a enumerarlos. No soy psicólogo, soy guitarrista. No soy musicólogo, soy letrista y poeta de numerosas canciones que a mí me han aportado incontables satisfacciones.

 

He tenido multitud de experiencias, y una de ellas me seguirá allá donde vaya el resto de mi vida. Contaba con 16 años y no hacía más de un año y medio que había empezado a aprender a tocar la guitarra. Tuve la gran suerte de poder ir a Vitoria para asistir al primer congreso de musicoterapia que se hacía en España. Allí, fuimos con un cuarteto de guitarras en calidad de músico e hicimos dos actuaciones. Antes de una de esas  actuaciones estábamos en el hall del palacio de congresos, donde el ajetreo de gente era incesable: organizadores, tertulianos, médicos, cuidadores y un largo etcétera. Nosotros estábamos esparcidos por el gran recinto tocando la guitarra, lo que se dice calentando dedos, cuando por delante de nosotros apareció un gran grupo de gente.

 Al parecer, eran personas que venía de un centro de enfermos de Alzheimer y demencia senil, portados por un grupo de cuidadores (nosotros no sabíamos que venían de ese centro).  De repente, delante de mí se paró una señora y empezó a cantar la canción que yo estaba tocando con una gran sonrisa en los labios (Margarideta, una canción popular catalana). La cuidadora que iba con ella la miraba, me miraba a mí con una expresión de ternura y sorpresa que no olvidaré nunca. Pasaron de largo porque el resto del grupo se había ido y, al cabo de unas horas, volvió la cuidadora. Nos dijo que esa mujer tenía Alzheimer y que llevaba casi medio año sin hablar, que ya prácticamente no se reconocía a sí misma y que, evidentemente, no reconocía a sus hijos ni familiares. Cuando escuchó esa canción de su infancia afloraron recuerdos y habló durante un rato de su niñez, de sus padres y de su casa de veraneo. La cuidadora nos pidió el título de esa canción, de esa insignificante y sencilla canción popular para niños que había hecho que el cerebro de la mujer volviera a recordar y brotará la luz en ese mundo de sombras.

La razón por la cual la música tiene la capacidad de evocar un torrente de memorias del pasado tiene una explicación científica. Investigadores de la Universidad de California descubrieron que la música provoca respuestas intensas en los enfermos de Alzheimer porque la región del cerebro donde se almacenan y recuperan los recuerdos sirve como centro de unión entre la música y la memoria.

 

Más allá del Alzheimer, actualmente se están realizando investigaciones y utilizando técnicas clínicas de musicoterapia neurológicas para aplicarlas en el tratamiento de enfermedades como el Parkinson, el autismo, la apoplejía, etc.

 

“Sin música la vida sería un error”

 

Cuando alguien me dice aquello que hemos dicho todos a veces de “ya no tengo edad para hacer según qué cosas”, o  me aseguran que no aprenderé nada de la música con X años, les explico esta historia y el poder que tiene una sencilla e insignificante canción, así como de los numerosos beneficios que pueden aportar en nuestro organismo y en nuestra persona.

 

La música tiene múltiples funciones terapéuticas. Una de ellas se adquiere a través del baile. Según un estudio suizo publicado en la revista “Archives of Internal Medicine”, los ejercicios que combinan música y movimientos rítmicos pueden ayudar a reducir las caídas (la principal causa de riesgo de fracturas de cadera) en adultos con problemas de equilibrio o con un historial de caídas. Mover el esqueleto ya no es solo divertido, sino que además es beneficioso para la salud.

musicoterapia combatir alzheimer parkinson Además, el baile -y la música en general- es un buen pasatiempos por otros motivos: mejora el estado de ánimo y la autoestima, aporta estabilidad emocional y capacidad de disfrute de una actividad, por lo que mejora la calidad de vida de la persona. A pesar de que la musicoterapia no se tenga muy en cuenta en la sanidad pública de España, esta se ha extendido mundialmente como una disciplina más de la salud. Los beneficios cognitivos, físicos, sociales, emocionales y espirituales de la música hacen que en Estados Unidos, por ejemplo, así como en algunos países de Europa, la musicoterapia esté integrada en la sanidad y se use para complementar los tratamientos de diversas enfermedades.

Cualquier edad es buena para empezar a aprender. y cualquier edad es buena para volver a escuchar el repertorio de canciones que nos han acompañado a lo largo de nuestra vida, como un gran álbum de fotografías que nos transportará a nuestra infancia, a nuestro primer amor, a nuestra primera vez de tantas cosas como canciones tengamos en nuestra vida. Activemos nuestra biografía coloreándola con todos los acordes y melodías que suenan por la radio. Cantemos, toquemos un instrumento para hacer que esos acordes y melodías sean nuestros para siempre.

albert valentí serra Albert Valentí Serra

Nacido en Barcelona en 1978, Albert es profesor de música,

compositor, cantante y guitarrista de Wellington.

Actualmente ha sacado su primer disco “Fábulas y realidades” También trabaja como director artístico y escenógrafo

 

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