Rejuvenece el cuerpo y la mente gracias al yoga

¿En qué mundo tan acelerado vivimos, que a veces nos olvidamos de nosotros mismos? A veces, parece que los días se nos escurren entre las manos y no sabemos ni cómo. Estamos conectados con todo: con el trabajo, la familia, los recados, los quehaceres domésticos, las obligaciones… Con todo, excepto con algo muy importante: nosotros mismos.

El yoga es una disciplina -que no un deporte- procedente de Oriente que nos encamina hacia la paz interior. La mente está siempre tan ocupada e inmersa en la rutina que necesita desconectar. A cambio, el yoga nos ayuda a ordenar los pensamientos y a escuchar nuestro espíritu, esa cosa abstracta a la que no le damos mucha importancia.

 

Aunque lo cierto es que las cosas importantes casi siempre se encuentran debajo de la piel, en la profundidad y no en la superficie.

Más allá de aportarnos calma y bienestar emocional, el yoga es recomendable por sus múltiples beneficios físicos:

  • Aumenta la elasticidad, fuerza y resistencia. La ventaja es que, a diferencia de otros ejercicios físicos, con el yoga no son necesarios muchos esfuerzos.

  • Controla el exceso de peso. El yoga es el perfecto aliado para tener más fuerza de voluntad y, por lo tanto, facilitará el proceso de mantener una dieta óptima.

  • Evita la hipertensión. Los investigadores creen que mantener una respiración lenta y controlada disminuye la actividad del sistema nervioso, lo que ayuda a controlar los niveles de presión arterial.

  • Aporta flexibilidad y equilibrio. De esta manera, se consigue un mejor movimiento corporal y se evita el riesgo de caídas, una de las principales causas de fractura de cadera.

  • Fortalece los huesos. A partir de los 50 años, es común que se desarrollen principios de osteoporosis y baja densidad ósea, según la maestra de yoga Melinda Atkins. Se ha demostrado que la práctica del yoga favorece la deceleración de la pérdida ósea.

La fuerza del espíritu es la salud del cuerpo

El yoga es una buena herramienta, como ya se ha dicho, para afrontar enfermedades tanto físicas (dolor de espalda y lumbar, por ejemplo) como psicológicas (como padecer estrés o depresión). Puede que pienses que una práctica que ofrece tanta relajación y confort espiritual sea imposible realizarla si vives en el centro de la ciudad. Pero lo cierto es que sí. No hace falta retirarse a la montaña con las cabras o los monjes para alcanzar la paz interior porque, en el fondo, tu mente y tu ansiedad te acompañarán allá donde vaya tu cuerpo.

 

A pesar de que pueda sonar típico, lo único que necesitas para comenzar es mucha fuerza de voluntad y ganas de mejorar tu bienestar. Hay que sentir entusiasmo por conocerse y sentirse mejor a uno mismo. Otro elemento indispensable es la paciencia. El yoga es todo lo contrario al ritmo de vida frenético occidental: es lento, pausado, silencioso. Por eso, hay que darse tiempo para ver resultados a nivel físico, mental y emocional.

Si nunca has hecho yoga anteriormente y no sabes cómo iniciarte en él, te dejamos algunos consejos útiles para principiantes:

  • ¿Qué ropa utilizar? Esta cuestión es básica, pero ve con lo que te sientas más cómodo y no reduzca tu movilidad.

  • ¿Estoy demasiado flaco o gordo para el yoga? ¡No! No te infravalores. La mente es poderosa y muchas veces nos limitamos a nosotros mismos.

  • ¿Haré el ridículo el primer día de clase? Evita las frustraciones. No te sometas a presión ni pienses que los demás van a estar observando cada uno de tus movimientos. Cada alumno ya tiene bastante con su propio trabajo como para estar pendiente de ti.

  • ¿Qué material necesito? Usa una buena esterilla. Es importante que el tamaño sea el adecuado para tu cuerpo, por lo que tendrás que tener en cuenta que no se quede demasiado corta. Otro aspecto importante es que no sea muy gruesa porque puede vulnerar nuestro equilibrio. Una esterilla de 4  a 6 milímetros de grosor es suficiente. Por otro lado, es recomendable que sea antideslizante para evitar resbalones.

  • ¿Con o sin calcetines? ¡Sin! Los pies descalzos apoyan mucho mejor que con calcetines. Por eso, por tu propia y seguridad, es importante que te descalces y así mantengas un buen equilibrio.

  • ¿Qué pasa si siento que no encajo? Puede ser que tus expectativas iniciales no se correspondan con la realidad. ¡No pasa nada! Hay diversidad de estilos de yoga, de profesores y de clases. Si a la primera no te sale bien, prueba con una variante hasta que encuentres la que se ajuste mejor a tu personalidad y necesidades.

En definitiva, a la larga, el yoga cambiará tu día a día de forma positiva. Rendirás más en el trabajo, llevarás mejor tus relaciones y sanarás tu vida en general. ¡Namaste!

 Lorena Sospedra

Soy una apasionada de las palabras desde siempre. Una de mis cosas favoritas es escuchar a los demás y transportar sus historias a otros. En Cooldys, he encontrado la oportunidad de darle voz a personas que a veces son silenciadas por la sociedad. Mi modelo ideal de persona Cooldys es, sin duda, mi madre: por mucho que pasen los años, su espíritu se mantiene intacto.


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