Amor inalámbrico, sin edad ni ataduras

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¿Sexo fácil? No tanto como el que crees. ¿Hipocresía? Más de la necesaria. Tinder desembarcó en nuestros terminales allá por el 2012 revolucionando el concepto del amor y las relaciones sociales. Como si de un negocio cualquiera se tratase, el amor ha sido mercantilizado y globalizado de una manera excepcional, eso sí, entre los millennials. Son ellos – casi el 80% de usuarios – los que utilizan estas aplicaciones para satisfacer sus deseos carnales, empoderar su ego y darle un empujón a su autoestima. 

¿Los objetivos? 

La teoría suele ser más bonita que la realidad, y según la fórmula, todos queremos encontrar a nuestra media naranja que nos traiga color y alegría a nuestras vidas. La práctica suele tener su lado oscuro, tal vez algo diferente a lo planteado, y en parte es debido a que muy pocas personas han encontrado a su príncipe azul con 15 años y haciendo match partiendo de un par de fotografías.

La tecnología es sin duda, un ayuda fundamental en todos los aspectos de nuestras vidas, y lo más importante, en todas las etapas de nuestra vida. 

La locura de Tinder ya no es tan locura y si una realidad, pero solo la disfrutan los nativos digitales, aquellos que no se cuestionan quizás la inmediatez y la facilidad de las relaciones sociales. Nosotros en cambio, los 
Cooldys, fruto de nuestra experiencia – lo que suele ser un grado – tenemos miedos distintos, incertidumbres, recuerdos, en definitiva, objetivos que normalmente son más maduros y específicos. Entre ellos no suelen estar las relaciones casuales, y a veces, ni siquiera sexuales. Seguimos disfrutando de los placeres de la vida, no renunciamos a ellos, ampliamos el abanico y al igual que pasa con nuestra mentalidad, necesitamos un soporte que nos ayude a encontrar nuevos horizontes, distintas perspectivas.  

La posibilidad de vivir nuestro propio amor inalámbrico, sin cables ni ataduras. 

Necesitamos compañía, discutir, intercambiar, conocer, y si se da la oportunidad, amar. Somos la generación de los divorciados, la que creemos en las segundas oportunidades, la que piensa que la felicidad está allí donde menos te lo esperas, y, sobre todo, en quien menos te esperas. Por todas estas razones, los Cooldys merecemos poden vivir nuestro propio “amor 2.0″ a nuestra manera. A raíz de estas peticiones, se han creado redes sociales que nos permiten socializar con personas de nuestra edad como Stitch, con un proceso de filtración más complejo que el dedicado a la juventud. Cooldys está trabajando en una dirección similar, para llegar a ofrecer servicios que acerquen a las personas con identidades comunes. La base no es el sexo ni encuentros sexuales, sino el intercambio, el cariño, actividades y gustos comunes, para así crear comunidades Cooldys, basadas en relaciones realmente profundas y sanas.

Desde planificar viajes, llamar a ese contacto especial, charlar en foros o debatir sobre algún tema de interés. La vida no se resume a una persona, una noche, un par de besos y un hasta luego. Una persona no es el resultado de una serie de algoritmos automatizados, sino de experiencias y conocimientos acumulados. Gracias a los avances de la sociedad – no solo tecnológicos – contamos también con asesores o los llamados “coach” sentimentales, que nos ayudan a progresar personalmente, a crecer y a conocer mejor nuestras virtudes y nuestros defectos. 

Un ejemplo es Enrique Matarín, reconocido coach que trabaja con Cooldys en temas de crecimiento personal y matchmaking (afinidad entre personas). Como él mismo dice, nadie nos ha enseñado a ser felices, aunque sea posible aprenderlo. Las redes sociales no son el mejor instrumento para comprender las complejas estructuras que rigen nuestros sentimientos, pero tampoco debemos de ignorarlas

Encontrar la estabilidad y la moderación entre todos los recursos de los que disponemos es la clave fundamental. Un amor C
ooldys es moderno, sí, es alegre y dinámico, y por supuesto, es común y variado. Para llegar a vivirlo es necesario conocerse uno mismo y para ello, Matarín aconseja reforzar las tres columnas principales: la actitud, la Información y la habilidad. Dominando estos aspectos, llegaremos al éxito. Una vez asimilada tanta información podemos encender nuestro monitor en casa o conectarnos al móvil desde el metro,abrir la caja de pandora y sumergirte en la inmensidad de Internet. Tu mejor amigo puede estar a miles de kilómetros de ti y aún no lo sabes. Quizás tu amor verdadero se encuentra en la esquina de tu calle y jamás os habíais parado a dedicaros unos buenos días. Tan solo si te apetece volver a tener una noche de pasión, de venderte al deseo, de recordar viejos tiempos, de charlar sobre algo intrascendente o simplemente, vivir algo nuevo por enésima vez, pruébalo. ¡Pruébalo, porque eres Cooldys, porque puedes, y te lo mereces!

 

Permaneced atentos, Cooldys traerá un nuevo formato de interacción que permitirá a nuestros cooldys conectar y establecer relaciones sociales, luchando contra la soledad y el aislamiento que muchos sufren.




Javier Sánchez Javier es contador de historias, en lenguaje técnico, periodista. ¿Y qué mejor historia que la de retratar aquellos que llevan años viviéndolas? Acompañar a la generación Cooldys a través de sus relatos es mi objetivo. Todo ello unido a mi pasión por lo digital y transmedia. Entre mis aficiones se encuentra el deporte, el diseño gráfico y el interiorismo. ¿Un lema? Menos es más.

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